Lágrimas, celebración y canciones inmortales en el show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Comodoro dedicado a la memoria del Indio...
- Un día después de su muerte, su banda cumplió con el recital que tenía previsto en la ciudad más poblada de Chubut. La emoción y el dolor de un concierto atravesado por el tributo, tanto arriba como abajo del escenario, a una de las mayores figuras del rock, que murió a los 77 años.
Pablo Sbaraglia, desconsolado mientras toca "Encuentro con un ángel amateur", con la, en el show de los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Comodoro Rivadavia.
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Anunciado para las 21 de este sábado 6 de junio, el show de Los fundamentalistas del Aire Acondicionado en el Predio Ferial de Comodoro Rivadavia arrancó 21.34 minutos, en una noche atravesada por el frío patagónico y el dolor nacional: el recital se realizó un día después de la muerte del Indio Solari, líder espiritual de la banda y enorme figura del rock argentino, que murió este viernes a los 77 años.
A las 21.32, la multitud ahí reunida ovacionó y grito ante la gigantografía del Indio, en pantalla. Un minuto después aparecieron los nueve miembros de la banda, todos bañados en lágrimas, abrazados frente al público.
Y enseguida se ubicaron en sus lugares y abrieron con Pedía siempre temas en la radio y engancharon sin mediar palabra con Un ángel para su soledad.
La fecha estaba prevista desde hace meses
La fecha estaba pautada desde hace meses: es más, estaban anunciados dos conciertos en Comodoro para el 6 y 7 de este mes, pero finalmente se había resuelto dar un solo concierto en el sur, a dos semanas del que la banda dio en Jesús María, provincia de Córdoba.
Pero apenas el grupo aterrizó en Chubut, el viernes por la mañana, se enteró de la noticia fatal. Tras horas de debate, los miembros de la banda, en comunicación la familia del Indio, decidieron llevar a cabo el show, teniendo en cuenta también la cantidad de fans que estaban llegando desde distintos puntos del país.
A las 21.33, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se abrazaron y se pararon frente al público, en un instante de profunda emoción, bañado el lágrimas.
Con lo cual, las 7 mil personas en el predio, más las que estaban en los alrededores y la 200.000 que lo vieron por YouTube se convirtieron en testigos de un show muy diferente al imaginado, El dolor, la tristeza y la gratitud se convirtieron en protagonistas, tanto como las canciones.
Las puertas del estadio se abrieron a las 18, pero la cantidad de gente superó las expectativas y las entradas disponibles, con lo cual quedó mucha gente afuera y eso obligó a retrasar el show.
"Estamos en shock. Como todos. No sabemos bien qué hacer. El durísimo golpe nos da en el cuerpo, pero abatidos como estamos, el corazón nos pide juntarnos. Decidimos mantener el concierto de mañana y aunque no estaba en los planes, transmitirlo en vivo para todos", comunicaron a última hora del viernes.
"No va a ser fácil, tampoco va a ser el concierto que habíamos pensado, pero juntarnos y estar cerca nos parece lo único medianamente reparador. Te amamos, Indio...", añadieron desde Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Un arranque diferente: los nueve miembros de los Fundamentalistas se pararon ante la multitud en homenaje al Indio, bien cerca de su gente.
La formación actual de Los Fundamentalistas está integrada por Gaspar Benegas (voz y guitarra), Baltasar Comotto (voz y guitarra), Pablo Sbaraglia (voz, teclados y guitarra), Fernando Nalé (voz y bajo), Deborah Dixon (voz), Luciana Palacios (voz), Sergio Colombo (voz y saxo), Miguel Ángel Tallarita (trompeta) y Ramiro López Naguil (batería).
Un show distinto a todos
Después del emotivo y arrolador inicio, los Fundamentalistas siguieron con Todos a los botes, Tomasito, Divina TV Füher, Nike es cultura y Por qué será que Dios no me quiere. La poesía de Solari inundó cada metro y cada corazón de quienes se llegaron al predio de Comodoro Rivadavia.
La presentación siguió sin aparecer. Fueron baterías de canciones una tras otra sin preámbulos. No había nada que decir, todos lo sabíamos. A nadie hay que explicarle que las despedidas son esos dolores dulces.
Los que si hablaron, claro y sin vueltas fueron los fans con sus cánticos: "El Indio está presente", "Si tocaras en la luna la luna vamos a copar", "Soy redondo hasta que me muera", "El que no salta es un inglés" y "El agua no se vende" se escucharon en varios momentos de la noche, en un dialogo preciso con la banda. Casi como un instrumento más, las voces de los espectadores aparecieron sólo cuando fueron imprescindibles. Ni antes, ni después.
Baltasar Comotto, guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, en el show de Comodoro Rivadavia.
Con El Infierno está encantador se abrió el capitulo full Redondo (el abrazo que se dieron Débora Dixon y Pablo Sbaraglia cuando armonizaban juntos fueron las palabras que parecían faltar). Luego siguió Preso en mi ciudad y Fuegos de octubre, antes del primer corte cerca de las 22.30 (allí se escuchó a todo volumen el grito de la gente: "El agua no se vende").
Mas tarde, llegaron Rock para el negro Atila, Ya nadie va a escuchar tu remera y Etiqueta negra. La emoción subió aún más en Blues de la libertad, cuando la hipnótica voz de Dixon aseguró lo que todos ya sabíamos, pero necesitábamos escuchar: "Indio, te amamos y te amaremos por siempre".
El tesoro de los inocentes explotó todo por el aire. Las banderas al ritmo de los riff infernales surcaban en la Patagonia, como si fueran los tiempos en los que podíamos recordar sin rencor.
La canción de despedida
Con el ultimo acorde de la canción que le da el nombre al primer dios del Indio como solista (2004) las luces se apagaron y llegó el vinagre a rociar la herida, hermosa y salvajemente. Un pequeño hueco de cinco segundos y apareció la imagen de Solari en las pantallas para interpretar Un ángel amateur. Imposible resistirse a las lágrimas, por más ricotero duro que seas hace tantas décadas.
La banda tocando la canción y nuestro mesías mundano interpretando su obra despedida más perfecta. Llegó ese día amigos, Carlos Alberto Solari prometió irse cantando y cumplió, aunque nos duela.
Gaspar Benegas, guitarrista de Los fundamentalistas del aire acondicionado. en Comodoro Rivadavia. Foto: Martín Levicoy
Vencedores Vencidos, Esa estrella era mi lujo, La hija del fletero, El charro chino y Todo un Palo (cantada por Luciana Palacios, con los ojos hechos un mar de lágrimas, pero la voz firme) volvieron a subir la temperatura. Entre el público hay familias enteras, aunque los más 35 parecen ser clara mayoría, pero saltan y cantan como en los tiempos de los recitales de Racing, casetes y zapatillas Topper sin medias.
Los primeros rasgos del final llegaron con Mi genio amor (probablemente de los saxos más perfectos de la historia del rock nacional) y Maldición va a ser un día hermoso, que hace que nunca seremos un rufián arrepentido de los días.
"Gracias por contenernos"
Pasada ya la media noche, Juguetes perdidos parece escrita específicamente para el día de hoy, para este momento, para este hasta siempre. Nunca antes fue tan clara la necesidad de que vuelva el día a nuestros corazones, después de esta noche oscura.
Había una vez... fue el permitido de la banda para emocionarse, algo que estoica y profesionalmente manejaron por más de tres horas para dar (aunque hoy no era lo importante) , un excelente show musical. Luego del ensordecedor "El Indio está presente", Gaspar Benegas tomó un segundo la palabra para decir: “Gracias por contenernos en una noche como esta, vamos a hacer Mariposa Pontiac y a Festejar al Indio”
Emoción en el show de Los fundamentalistas del aire acondicionado. en Comodoro Rivadavia, tras la muerte del Indio Solari. Foto: Martín Levicoy
Luego de ese hitazo, se dio paso a lo inevitable: el pogo más grande del mundo tenía que sí o sí llegar al cielo y con cada salto alejarnos del infierno. Exactamente a las 00.35 del 7 de junio de 2026 se hizo el primer Jijiji que él lo escuchó desde arriba.
Y mediante que ese himno argentino avanza poco a poco, se muere la adolescencia rebelde de un país. Ahora habrá que resucitar en sus banderas, pero antes tendremos que morir, para agradecerle a quien le habló a los marginales, a los perdidos, a los olvidados.
La noche terminó exactamente a las 00.44. El silencio que comenzó a subir se volvió ensordecedor. Es increíble, por donde se mire hay gente y sin embargo crece el silencio. Nunca fuimos tantos, tan solos. Ahora quedó claro, pero por suerte están las canciones, para la felicidad de la tribu de mi calle.
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