Los Milei se ponen el traje electoral: cálculo y pragmatismo antes de las batallas
Con una antelación que nunca habían imaginado, los hermanos Milei entraron en julio con La Libertad Avanza y al Gobierno en el modo electoral. Fue una decisión obligada por el alargamiento de la crisis que terminó con la salida de Manuel Adorni, y que había puesto en estado de congelamiento a la gestión libertaria, incluso en áreas que habían funcionado con velocidad y autonomía en la primera etapa del Gobierno, como el Ministerio de Economía.
Javier Milei, presidente de la Nación.
La sangría de apoyos en el sector blando del electorado oficialista -que volvió a acelerarse en junio, según mostraron las encuestas que encargó la Casa Rosada- fue lo que terminó decidiendo al Presidente a sacarse de encima a quien había sido una de las estrellas libertarias y que terminó enredado en explicaciones mal defendidas y relatos sin sentido que no conseguían apoyo ni siquiera entre los más convencidos.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete ilustra bastante bien esa intención de los Milei -en este caso, de Karina- de prepararse para el 2027.
Santilli, un político experimentado, con historia en el peronismo, en el PRO y en cargos ejecutivos y legislativos a nivel local y nacional está, por naturaleza, dispuesto a trabajar para enderezar el Gobierno hacia la reelección de Milei.
El nuevo jefe de Gabinete abrazó el mileísmo desde el PRO y fue uno de los primeros macristas en entender que La Libertad Avanza no dejaba demasiado espacio para otro partido de centro derecha con capacidad como para enfrentar al peronismo.
Santilli trabaja desde hace meses para mejorar la relación de los Milei con los gobernadores del PRO, la UCR y también de los peronistas del norte con ganas de escaparse del kirchnerismo y tiene el plan personal de competir por la gobernación bonaerense.
¿Seguirá con esa idea? La pregunta es válida porque en lo que va del gobierno de Milei ya quedó bastante claro que la economía que imagina el Presidente -orientada a las exportaciones de productos mineros y del rubro energético y también del agro- deja a las grandes ciudades, y muy particularmente a los partidos que rodean a la Capital Federal, en una situación desventajosa. Lo que se fabrica en el Conurbano bonaerense no tiene mucho futuro en el país que imagina Milei.
“¿Quién quiere ser gobernador bonaerense en un gobierno de Milei? A nosotros nos gustaría ganar la gobernación de Neuquén, de Río Negro, de Mendoza, de San Juan, incluso de Córdoba o Santa Fe, pero ser gobernador bonaerense en este momento es tener ganas de sufrir”, admite ante Clarín un funcionario del gabinete para ilustrar la paradoja que puede enfrentar Santilli.
Hay otros indicios que muestran la nueva vocación mileísta. El Presidente nombró a un nuevo vocero, el ex diputado pampeano Adrián Ravier, que se dedicará a defender sus posiciones. Lo nombró porque es economista -Milei necesita que los funcionarios con los que habla entiendan lo que dice- pero también porque tiene buen trato con los periodistas.
Está claro que Ravier hablará de economía -la materia que apasiona al Presidente- y que el nuevo Secretario de Medios, Fabián Fernández se dedicará más a la política, el área que le fue delegada a Karina, la hermana presidencial.
Otra novedad es que, a diferencia de lo que pasó con otros dirigentes que ensayaron gestos de independencia antes, los Milei decidieron no profundizar su disputa pública con Patricia Bullrich.
La jefa de los senadores jugó muy fuerte contra Adorni en contra de lo que pensaban los Milei, y los hermanos, esta vez, prefirieron callar. Ellos detectaron que Bullrich tenía más para ganar que para perder en una pelea como esa y decidieron saltarse esa disputa.
Por supuesto, la herida quedó, y los Milei ya tomaron recaudos por si el quiebre con Bullrich se convierte en ruptura. Karina Milei abrió líneas de conversación directa con senadores libertarios, como una manera de escapar a la interlocución única de la ex ministra de Seguridad. Hasta ahora, si Bullrich le transmitía al Poder Ejecutivo que un proyecto no tenía los apoyos necesarios para avanzar, esa ley quedaba en suspenso. Los hermanos gobernantes quieren ahora un termómetro propio para evaluar esas situaciones.
Karina también está empezando a poner el cuerpo en otras reuniones parecidas. Este jueves se encontrará con Pilar Ramírez y con los legisladores porteños de La Libertad Avanza. Allí, la secretaria General de la Presidencia dejará en claro que, al menos por ahora, no tiene previsto un acuerdo electoral con el PRO en la Ciudad para el año que viene.
Ese gesto servirá para enfriar los cálculos por la caricia y la sonrisa que Milei le dedicó al hijo de Jorge Macri en el Tedeum del 9 de julio, una actitud que en la Casa Rosada explican más por la intención de agradar a la Iglesia que al jefe de porteño: Milei está convencido de que la visita del Papa en noviembre le dará la oportunidad de mostrarle a los argentinos una cara amable y piadosa que hasta ahora no se le conoce.
En el Gobierno esperan con ansiedad la llegada de León XIV y ya mantuvieron una primera reunión con delegados del Vaticano para empezar a preparar la logística de los desplazamientos del heredero de Francisco, con quien Milei consiguió encaminar la relación luego de un arranque pésimo.
Como bien ya se sabe, todos estos preparativos electorales quedarán atados al desempeño de la economía en los meses que quedan de 2026 y del arranque de 2027. Todos los analistas creen que la inflación seguirá bajando lentamente aunque puede tener algún pequeño salto por la devaluación del mes pasado, pero no está claro si llegará algún tipo de recuperación visible en las zonas que concentran más electores, como las provincias de Buenos Aires, la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba. Hay otra cifra que los economistas siguen con atención: la cantidad de dólares que compran los argentinos todos los meses. Si ese número sigue alto como hasta ahora, las alarmas volverán a sonar.


