“No es una broma, es un llamado de atención”: docentes y especialistas alertan por amenazas en escuelas y universidades de Misiones
Tras las amenazas que se dieron a conocer en la Universidad de la Cuenca del Plata, sede Posadas, y en distintas escuelas de la provincia de Misiones, crece la preocupación en el ámbito educativo. Referentes del sector coincidieron en que la situación debe ser abordada con seriedad, poniendo el foco en la salud mental, la prevención y el acompañamiento de las familias.
Desde su experiencia tanto en el nivel secundario como universitario, la profesora de biología Iris Cuba advirtió que estos hechos no pueden ser minimizados. “Las escrituras vienen a traernos un llamado de atención por parte de nuestros jóvenes. Hay toda una convocatoria a la revisión de los comportamientos socioculturales que estamos teniendo como comunidad”, expresó.
Si bien aclaró que en la Universidad Gastón Dachary no se registraron amenazas directas, reconoció que el impacto es generalizado. “Hay mucha incertidumbre, miedo y también desconocimiento de cómo pasan estas cosas. Muchas veces los padres dicen que es una broma, pero hay que dimensionar la seriedad y tomar los recaudos necesarios”, sostuvo.
En esa línea, remarcó la necesidad de fortalecer el diálogo. “Esto también es una señal de que quizás los jóvenes no están sabiendo comunicar alguna necesidad o alguna ausencia. Por eso es fundamental trabajar en la comunicación entre las familias y la escuela”, explicó. Y agregó: “Conversemos más, estemos más conectados, con menos pantallas o con un uso más responsable”.
En esa misma línea, la directora de la carrera de Nutrición y decana del departamento de Salud de la Universidad Gastón Dachary, Vanessa Zacarías, coincidió en la importancia de actuar rápidamente. “Es muy importante atender la situación, activar todos los protocolos y estar atentos. Ya trabajamos con los docentes para que observen los grupos y avisen ante cualquier señal que pueda preocupar”, indicó.
Además, destacó que existen herramientas institucionales para intervenir. “Contamos con un Departamento de Asuntos Estudiantiles con profesionales que pueden atender estos casos. Por eso pedimos a los docentes que se comuniquen inmediatamente si detectan algo urgente”, señaló.
Zacarías también subrayó el cambio de contexto y la necesidad de dejar de ver estos hechos como simples travesuras. “Antes se podía ver como una broma, pero hoy deja de ser una travesura. Los tiempos cambiaron y la salud mental requiere atención”, afirmó. En ese sentido, hizo hincapié en el rol de las familias: “Es importante seguir acompañando, preguntando cómo les va, si tienen dificultades, incluso en el nivel universitario”.
Por su parte, el secretario de Bienestar Estudiantil de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Ricardo Oettel, fue contundente al advertir sobre la gravedad del fenómeno. “Esto no hay que tomarlo a la ligera, es algo muy delicado. Vemos lo que pasa en otros países, donde estas amenazas muchas veces se cumplen”, señaló.
El funcionario vinculó estos episodios con los desafíos virales en redes sociales y la situación de la salud mental en los jóvenes. “Es una expresión muy peligrosa. Hoy es esto, mañana puede ser otra cosa. La salud mental de los jóvenes hay que trabajarla sí o sí”, afirmó.
También cuestionó la idea de restarle importancia a estos hechos. “Muchos dicen que es una joda, pero no lo es. Se encontró a un chico con un arma en la mochila y eso puede terminar en una tragedia”, advirtió.
En paralelo, Misiones Online consultó a diversas instituciones educativas y directivos sobre la situación. En algunos de los colegios implicados, las autoridades evitaron hacer declaraciones públicas para resguardar la identidad de los estudiantes involucrados, aunque aseguraron que las familias se encuentran tranquilas y que se están aplicando los protocolos correspondientes. Por otro lado, directivos de establecimientos donde no se registraron amenazas optaron por no opinar sobre el tema.
Finalmente, Oettel insistió en la importancia de fortalecer los vínculos. “La comunicación con la familia, con los amigos, con el entorno es clave. El cuidado y la conversación constante son fundamentales”, expresó.
Las distintas voces coinciden en un punto central: las amenazas no son hechos aislados ni bromas sin consecuencias, sino señales de una problemática más profunda que atraviesa a la sociedad. Frente a este escenario, el desafío pasa por reforzar la prevención, promover el diálogo y consolidar redes de contención que involucren tanto a las instituciones educativas como a las familias.
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