“Son muchachos de entre 18 y 25 años”: jóvenes misioneros cruzan a Brasil, por la severa crisis económica de la Argentina

Desde enero y hasta marzo, misioneros atraviesan la frontera para emplearse en tareas rurales en Rio Grande do Sul. Desde el paso fluvial de San Javier confirmaron un movimiento sostenido y detallaron horarios y tarifas vigentes.
Imágenes registradas en los últimos días volvieron a mostrar largas filas de personas en los pasos fronterizos de Misiones hacia Brasil. El flujo se concentra en San Javier–San Xavier y Alba Posse–Porto Mauá, donde cientos de misioneros cruzan a diario para incorporarse a trabajos temporarios vinculados a la cosecha, principalmente de uva y manzana, en el estado de Rio Grande do Sul.
Según registros locales y testimonios de trabajadores, se trata de un movimiento estacional que se repite cada año entre enero y marzo, coincidiendo con el pico de actividad agrícola del sur brasileño. La mayoría de quienes cruzan son jóvenes que buscan empleos por períodos cortos, con remuneraciones en reales y, en muchos casos, con alojamiento y comida incluidos por los empleadores.
Nicolás Dudych, administrador de la balsa, que une San Javier con Porto Xavier, explicó que el fenómeno no es nuevo. “Esto se repite todos los años en época de cosecha. No es algo de ahora: pasa con la cebolla, la uva, la manzana o el durazno. Desde hace cinco o seis años se ve el mismo movimiento”, señaló.
El trabajador precisó que el mayor caudal de cruces se da durante tres meses y luego el tránsito se normaliza. “Enero, febrero y marzo son los meses más fuertes. Después baja y queda tranquilo”, indicó. También aclaró que no se trata solo de salidas: “Muchos van, trabajan 15 o 20 días, vuelven por sus francos y después regresan. A veces un viernes vuelven 80 o 90 personas en una sola balsada”.

En cuanto al perfil de los pasajeros, Dudych remarcó que predominan los jóvenes. “La mayoría tiene entre 18 y 25 años, algunos hasta 30. Se nota quién va a trabajar porque cruzan a pie, con mochilas, ventiladores o colchones. Los que van de vacaciones suelen pasar en auto”, explicó.
Sobre las condiciones laborales, advirtió que existen realidades diversas. “Hay trabajos donde les dan comida y lugar para dormir, pero también hay casos donde terminan todos en un galpón. No siempre se cuenta lo malo y han existido situaciones de engaños y estafas”, afirmó. En relación a los ingresos, sostuvo que “no llegan a las cifras que a veces se dicen; muchos ganan entre 700 y 800 mil pesos al mes, según los días trabajados”.

Desde la empresa de navegación informaron que, a partir del 1 de febrero de 2026, rige una nueva tarifa única homologada por la Dirección Nacional de Transporte Fluvial y Marítimo. El cruce para peatones cuesta 6.000 pesos, mientras que el pasaje individual tiene un valor de 5.000. Para vehículos, las tarifas van desde 18.000 pesos para autos con conductor hasta 70.000 para camiones grandes, cargados o vacíos.
En cuanto a los horarios, de lunes a viernes la balsa opera por la mañana a las 8.15, 9, 10, 11 y 11.30, y por la tarde a las 14.15, 15, 16, 17 y 17.30. Los sábados, domingos y feriados internacionales, los cruces se realizan a las 9.15, 10 y 10.30, y por la tarde a las 16.15, 17 y 17.30.

Mientras el movimiento laboral hacia Brasil se mantiene, desde el sector señalaron que el turismo mostró una merma respecto de temporadas anteriores. “El tránsito turístico cayó cerca de un 40 o 50 por ciento en comparación con el año pasado”, indicó Dudych. Aun así, el paso fluvial continúa siendo una vía clave para quienes, cada verano, buscan una alternativa laboral del otro lado de la frontera.
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