Un River dominante luego de mucho tiempo: festejó en Barracas
A diferencia de su pésimo cierre de 2025, el equipo de Gallardo tuvo el control del mediocampo a partir del liderazgo de Aníbal Moreno. En el ataque sigue la misma sequía.

River empezó el 2026 con el pie derecho. (Photo by Marcelo Endelli/Getty Images)
River le ganó a un equipo con dos arqueros, ambos de buena actuación, Marcelo Miño y Fernando Tobio, a partir de una receta olvidada en los últimos aciagos meses de 2025: la victoria llegó a través del juego. Si ya el triunfo es una señal positiva -incluso una sensación olvidada -, el camino al 1 a 0 también fue un punto a favor.
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El equipo de Marcelo Gallardo tiene motivos para festejar con mesura tras su estreno oficial de 2026: dominó a un rival después de mucho tiempo. Es cierto que Barracas Central ofreció una pésima imagen, a tono con el césped desparejo de su campo de juego, pero el retorno de un River con la iniciativa no es pasar por alto.
Fue notable cómo el mercado de pases quedó en evidencia sobre el campo de juego: River compró jerarquía en Aníbal Moreno, la figura en su debut, y tendrá que tener un poco más de paciencia con Fausto Vera, pero la diferencia a favor respecto del mediocampo de 2025 parece abismal.
En el ataque, en cambio, sigue el mismo déficit del año pasado: que Gonzalo Montiel haya convertido los dos goles que River lleva en los tres partidos del 2026, incluidos los amistosos, deja en claro una crisis de delanteros que todavía no está solucionada.
Sería un error que River terminara este mercado de pases sin reforzarse en ofensiva y esperar a junio. Con el inicio del Apertura también comenzó el Campeonato de Liga, que debería ser el verdadero objetivo de River en el año, incluso por encima del Apertura, el Clausura o la Sudamericana.
Por un guiño del fixture, el superclásico de la fecha 15 del Clausura (o sea la 31 de 32 de la tabla anual) será el Boca-River. Es decir, River podría dar la vuelta olímpica en La Bombonera o Boca salir campeón delante de River, ambos escenarios históricos. El 50% de la temporada se jugará antes del próximo mercado de pases.
River jugó con seriedad pese al campo de juego, el calor y el clamoroso penal no cobrado por mano de Tobio en el primer tiempo. Después de varios meses de ser un equipo incapaz de dominar incluso de local a rivales como Sarmiento, Riestra o Gimnasia, River tuvo el control del mediocampo y sumó jugadores en ofensiva, más allá de Colidio y Driussi.
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Juan Fernando Quintero se hizo cargo pese a excedese en el pelotazo largo, Tomás Galván demostró que puede -y debe- ser una alternativa a un Kevin Castaño a quien nadie extrañó, Vera pisó seguido el área rival y los laterales, en especial Matías Viña, se proyectaron. También Martínez Quarta aportó una de sus mejores versiones, simbolizada por cómo se repuso a la enorme jugada de Taborda sobre el final.
Después de tantas derrotas en fila, River necesitaba reunirse con su público, el miércoles ante Gimnasia, con otro humor, diferente al "que se vayan todos" que tronó en la despedida como local en 2025, justamente contra el Lobo. El combo triunfo con aceptable rendimiento parece un buen punto de partida. Y ante un rival con dos arqueros.


