Con muchas polémicas, River ganó con lo justo en Río Cuarto
- El VAR fue el gran protagonista de un encuentro que tuvo un gol anulado y la revisión de dos penales.
- Montiel marcó el 1-0 desde los doce pasos y Salas lo liquidó de contra en tiempo adicionado.
Montiel marcó de penal. Foto: Marcelo Carroll
Un estadio con escasa capacidad para un partido de Primera División y en el que para llegar a la cantidad habilitada, de 12 mil espectadores, se tuvieron que poner un par de tribunas tubulares. Los precios de las entradas fueron exorbitantes, con valores similares y hasta superiores a los de eventos internacionales, con la intención de que no haya hinchas visitantes disfrazados de neutrales, pero también para aprovechar, con oportunismo, la visita de River, que no pisaba el Antonio Candini desde hacía 42 años. Fútbol de bajo nivel y polémicas arbitrales.
Las escenas que se vivieron en Río Cuarto son un fiel reflejo del devaluado torneo argentino, un producto cada vez más deteriorado. El contexto, lógicamente, podía favorecer a Estudiantes, recientemente ascendido a Primera División. Y está bien que haya defendido su localía para sentirse más fuerte a pesar de que el triunfo (por 2 a 0) fue de River, que hilvanó su tercera victoria consecutiva, las tres desde la llegada de Eduardo Coudet a la dirección técnica y estos triunfos le dan tranquilidad al Chacho para trabajar durante el receso por la fecha FIFA e intentar mejorar la imagen de su equipo.
De todos modos, no había excusas para River por el escenario (habilitado por los organismos de seguridad de Córdoba), ya que más allá del contexto, no encontró la fórmula para desarmar y vulnerar el planteo del equipo dirigido por Gerardo Acuña, que fue disciplinado para cerrar caminos y hacerle incómodo el encuentro al conjunto de Coudet, con la presencia de muchos mediocampistas.
Salas se sacó la mochila: convirtió tras 19 partidos.
El Chacho cambió el esquema con el ingreso del pibe Freitas por Páez en la formación inicial, pero igualmente dio la sensación que le faltó un jugador más para romper y le sobró un “5”. Tuvo mucho la pelota pero no logró el desequilibrio. Esta vez nadie se destacó sobre el otro en el mediocampo y lo de Galván y Subiabre fue discreto. Entonces, la búsqueda pasó por las pelotas cruzadas, de lateral a lateral, entre Acuña y Montiel.
Justamente, de una combinación de los campeones del mundo, llegó la primera polémica de la tarde en Río Cuarto. Montiel bajó de pecho un envío de Acuña y Valenti metió la mano, que fue deliberada. Arasa cobró penal, pero el defensor de Estudiantes estaba afuera del área. No hacía falta tomarse los cinco minutos que hubo en la revisión en el VAR para darse cuenta y finalmente se cobró tiro libre al borde del rectángulo.
La actuación del VAR, conformado por Salomé Di Iorio y Lucas Germanotta fue impecable y salvaron a Arasa, de floja labor. Es que en el segundo tiempo hubo otras dos intervenciones justas de la tecnología. Y ambos en el lapso de 10 minutos, el momento más trascendente del encuentro, cuando promediaba el segundo tiempo.
Tres al hilo: Coudet ganó todo desde su debut. Foto: Marcelo Carroll
Primero, le anularon bien un gol a Estudiantes de Río Cuarto. Luego de un centro desde la derecha y un desvío de Lucas Martínez Quarta, arremetió Tomás González, quien definió de zurda. Sin embargo, tras el llamado del VAR se comprobó que González sacó provecho de su posición tras un desvío de Martínez Quarta, que no tenía la posesión de la pelota, tal como marca el reglamento.
Después, Cobos le metió un pisotón a Driussi sobre la línea de fondo y el VAR llamó nuevamente. Montiel ejecutó como suele hacerlo y le dio la diferencia a River, que luego la aumentó en la última jugada con un gran pase profundo de Quintero para la corrida y la definición de Salas, que no convertía desde octubre y se sacó la mufa de encima para sentenciar la victoria de River en Río Cuarto y posicionarse entre los de arriba de la Zona B de este grotesco torneo del fútbol argentino.


