Buen partido de Boca en Chile y exitoso debut en la Copa Libertadores
Con goles de Paredes y Bareiro, el Xeneize se impuso por 2 a 1. Un descuento en el final le agregó dramastismo al partido cuando estaba todo bajo control para el equipo de Úbeda.
- No podía ser mejor. El debut, el regreso, el inicio de esta Copa Libertadores para Boca. Porque el triunfo fue más que un triunfo en sí. Fue golpear la mesa, marcar la cancha de visitante, mostrar la chapa de entrada. Y fue, además, con un golazo de Paredes. Y con otro más de gran factura, elaborado por Aranda, asistido por Blanco y definido por Bareiro. En definitiva, fue un 2 a 1 ante la Católica en Chile que alivia la carga del pasado reciente e invita a soñar.
Boca ganó con la autoridad de los equipos que saben lo que hay en disputa. De entrada, hizo un partido bien copero. Porque lo jugó como hay que jugar esta clase de encuentros. Con orden, garra, personalidad, con oficio, con compromiso. Y con efectividad, claro.
De entrada, la Católica le plantó una batalla con mucha presión pero sin la pelota. Es decir, dejó que la tuviera el Xeneize y que la llevara Paredes, pero apostó a cortar el circuito con el pibe Aranda, controlar los desprendimientos de Ascacibar y Delgado y tener dominados a los dos nueve, Bareiro y Merentiel. Parte del plan le salió, porque ni la joyita del club ni los dos delanteros la tocaron mucho en esa primera mitad. Pero la otra parte de la estrategia se rompió con el gol del campeón del mundo.
Golazo de Leandro Paredes (Andres Pina/Photosport).
Sí, a Paredes le bastaron 16 minutos en su primera vez en la Libertadores para dejar su sello indeleble. Además de ser la bandera de la ilusión xeneize, esta vez fue el hombre que abrió el partido con un gran derechazo desde afuera del área, que habrá que interpretar como una señal divina. Tenía que ser él. Fue él.
A partir de ahí, el equipo de Ubeda se hizo dueño del tiempo y del espacio. Porque la pelota ya era suya. Pero la clave fue que no resignó protagonismo. Sin conformarse con el 1-0, aprovechó el dominio anímico para ir por más. Y estuvo cerca de meter el segundo con un pase de cachetada made in Paredes que Ascacibar controló con el pecho y definió de volea. Mereció ser gol siempre. La sacó el arquero Bernedo.
El segundo tiempo, Boca lo jugó diferente. Agazapado en su campo, buscó golpear de contra. En ese cambio de estrategias, fue y vino. Lo tuvo primero Ayrton Costa, pasando de defensor a delantero, y Ampuero se la sacó sobre la línea. Y lo tuvo también Católica, con ese cabezazo de Zampedri que hizo luciar a Brey con gran volada. Y lo volvió a tener Boca, con una gran aparición de Aranda y una definición que rozó el palo.
Cabezazo de Zampedri que hizo luciar a Brey con gran volada.
Pero en ese ida y vuelta, en ese despertar de Aranda, Boca terminó por imponer sus condiciones. Y por ganar el partido. El pibe, más suelto, ya sin Medel encima (salió por Zuqui), habilitó de taco a Blanco, que mandó el centro preciso, quirúrgico y letal para la definición de 9 de Bareiro. Gol de manual, con el sello de un equipo que empieza a dar señales de equipo, justamente.
El festejo que ya es costumbre en Boca. (AP)
Por todo, Boca no debió terminar sufriendo por ese gol de Díaz con el que Católica descontó a falta de 7 minutos. Pero al fin de cuentas, le sirvió para apretar los dientes y para festejar todavía más un triunfo que vale un gran estreno copero...

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