El pibe Aranda fue pura lucidez y Boca al fin pudo festejar en casa

23/03/2026
El pibe Aranda fue pura lucidez y Boca al fin pudo festejar en casa

 

  • El chico surgido del Boca Predio se fabricó un golazo y abrió el partido.
  • Unos minutos después, Adam Bareiro tomó una pelota sucia en el área y lo liquidó con un gol bien de 9 para que el Xeneize vuelva a ganar de local tras cuatro empates consecutivos.

 

Cuatro empates consecutivos después, la Bombonera escuchó aplausos en vez de silbidos. Le costó, pero por fin pudo transformar llegadas en goles y así consiguió ganarle 2 a 0 a un Instituto luchador. Gracias al fútbol de los pibes Delgado y Aranda, con el sostén de Paredes, Claudio Úbeda tomó una bocanada grande de oxígeno al romper la sequía de triunfos de local.

Tener la pelota es la mejor manera de defenderse, dijo alguna vez Juan Román Riquelme. Y mirando desde su palco presidencial debe estar conforme al ver que el equipo del Sifón tiene la pelota muchísimo más que su rival. Pero tener la pelota no asegura el éxito si con ella no se concretan las situaciones generadas.

Y eso es lo que le viene pasando a este Boca al que hacer un gol le cuesta más que cualquier otra cosa. Un 80 por ciento de posesión del balón tuvo el local durante los 45 minutos iniciales. Sin embargo, el marcador se fue en cero al entretiempo y las llegadas de real peligro se repartieron para ambos lados.

Bareiro celebra su gol con Paredes y Merentiel.
Fotos: Emmanuel FernándezBareiro celebra su gol con Paredes y Merentiel. Fotos: Emmanuel Fernández

Porque cada vez que Instituto pudo robar y contragolpear, porque eso fue lo que planteó el Traductor Flores, le causó disgustos a una defensa desacomodada. Un error de Ayton Costa dejó mano a mano al implacable Jhon Cordoba, que se nubló al momento de definir y pateó al bulto. Por eso Agustín Marchesín pudo evitar la caída de su arco.

Boca, de los pies certeros de Leandro Paredes, manejaba la pelota, aunque con poca profundidad. Y cuando al fin lograba vulnerar la prolija línea de cinco defensores de la Gloria, fallaba en el último toque. No tiene poder de fuego Boca. Sus nueves no son temibles, como en otros tiempos. Y ahí puede radicar el principal déficit de este equipo de Úbeda: sufre el mal del goleador ausente.

Miguel Merentiel tuvo dos para mojar, pero se fue seco al descanso. Fue una más clara que la otra. Entre la falta de puntería y las manos de Manuel Roffo le ahogaron el grito. Adam Bareiro, el otro componente del doble 9 xeneize tampoco pudo aprovechar la única que se le presentó. Al pibe Tomás Aranda también se le enredaron los pies justo al momento de la definición en esa primera parte en la que el cuadro cordobés, con Cordoba y con Alex Luna complicaron a la defensa cada vez que se asomaron al área de Marchesín.

El juvenil que despierta ilusión en Boca este sábado recibió la noticia de la convocatoria a la Sub 20, junto a sus compañeros Santiago Zampieri y Matías Satas, para entrenarse esta semana en el predio de la AFA y disputar el viernes un amistoso ante Estados Unidos. Motivación de sobra tenía la joya de Boca Predio, y fue el único que pudo encontrar el camino al gol, ya en el arranque del segundo tiempo.

Todo Boca rezaba por el gol que se le negaba. Y las plegarias fueron escuchadas. Aranda la recibió en el vértice del área grande, amagó para un lado y salió para el otro. Así desactivó a su marca y sacó el derechazo que rompió la pared mental de Boca para hacer goles.

Un golazo que abrió la noche y abrió el grifo boquense. Más allá de otra salvada de Marchesín, esta vez sobre Massaccesi, Boca siempre fue el dueño de la pelota. Y después de una jugada confusa en la que nadie en la poblada defensa de Instituto pudo despejar, Bareiro la mandó a guardar. Debió esperar para gritarlo porque hubo que chequear un offside que no existió. Hasta cuando la meten tienen que sufrir los delanteros de Boca. Y al fin dio el grito de gol y de desahogo.

El segundo le dio más justicia a la superioridad del local en el marcador y alivió a todos en un estadio que se había acostumbrado a reprochar más que a aplaudir en los últimos partidos.

A Instituto, que había aguantado bien en el primer tiempo. Se le vino la noche encima y para colmo lo perdió a Luna, que salió muy dolorido en una de sus rodilla luego de un choque duro con Paredes.

Otro error garrafal de Ayrton Costa terminaba en el descuento, pero lo salvó un fuera de juego previo. Fue accidentada la parte final porque Marchesín también tuvo que salir lesionado y entró Brey. La visita apretó y Boca por primera vez perdió el control del balón. Algo tuvo que ver el ingreso de Alan Velasco y la salida de Herrera, que si bien no estuvo en su mejor noche, le daba equilibrio al medio.

Por eso no la pasó bien en el epílogo. La diferencia de dos tantos fue lo que mantuvo la tranquilidad de los hinchas, que después de un largo rato pudieron de una buena vez disfrutar de ver ganar de nuevo a Boca en la Bombonera.

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