Racing y un desahogo en Bolivia tras el clásico...
Final agónico, donde Pardo rechazó sobre la línea lo que era el empate y Toto Fernández liquidó el partido para el equipo de Costa.
Pasado el golpazo del clásico de Avellaneda, Racing tenía mucho para perder y no tanto para ganar en su viaje a Bolivia. Si bien siempre es importante un debut internacional, el duelo ante Independiente Petrolero se había transformado en una piedra en el zapato para Gustavo Costas.
Sin descanso y con River a la vuelta de la esquina (domingo a las 20), el técnico de la Academia se la tuvo que jugar por un 11 inédito en los 2.810 metros de altura de la ciudad de Sucre. El rival no era de fuste, está claro, pero Racing tenía que verse cara a cara con sus demonios.
Sólo con Cambeses y Maravilla Martínez de los titulares del clásico (el 9 iba a ser suplente y pidió jugar), la Acadé presentó el debut del pibe Gonzalo Sosa, un volante ofensivo del que habla todo el Tita Mattiussi y ayer ya empezó a mostrar el porqué. El pibe, con la 44 en la espalda, terminó siendo una de las figuras. Gol y asistencia. Carácter y guapeza para agarrar la manija y darle a Racing un poco del fútbol que mostró en la altura.
Fue vivo el visitante. Con un libreto bien aprendido, y en contra del ADN que tiene con Costas, metió siempre el freno en vez de correr. Intentó juntar pases cortos para quitarle ritmo al partido y avanzar en bloque. Por momentos lo hizo.
El festejo de Gonzalo Sosa para el 1-0 de Racing en Bolivia. (Prensa Racing)
En un desarrollo extraño, los de Costas se encontraron 2-0 en prácticamente los dos primeros remates al arco. En el primero, Sosa encontró espacios y sin dudarlo se metió al área Jugó con un pase a Maravilla que nunca llegó, encontró el hueco y remató cruzado. Iban 27 minutos y l a Academia se ponía en ventaja gracias al pibe de 21 años. 10 más tarde, Martirena ingresó por derecha y, ayudado por una floja reacción del arquero, puso el segundo. Para ese entonces, Cambeses ya había atajado un mano a mano descomunal cuando la ventaja todavía era la mínima.
Lo que realmente complicó a Racing fue ese penal en la última jugada del primer tiempo. Agarrón de Rodríguez y un VAR demasiado celoso llamó al pito peruano. Facundo adivinó el palo, pero la potencia que toma la pelota en la altura le negó la posibilidad de atajarlo.
Racing sufrió de más en el debut de la Copa Sudamericana.
Ya en la segunda mitad, Costas se volvió loco por lo mismo que pasó por Copa Argentina y el clásico: su equipo no la metía. Dejó con vida a un rival que debió haberse quedado sin chances mucho antes. Todo lo importante pasó en tiempo adicionado. De la milagrosa salvada en al línea de Pardo en lo que era el 2-2 de Cristaldo al Zaracho desenganchado que pisó el área, el esquivó el arquero y le sirvió el 3-1 a Toto Fernández, otro ingresado.
Ganó Racing y respiró el poco aire que hay en la altura. Se le viene River.


