El agro advierte que la desregulación pone en riesgo nuestro modelo productivo yerbatero...
Un informe de la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros expuso que Misiones concentra el 85% de la producción nacional de hoja verde y sostiene un esquema basado en más de 11 mil productores, cooperativas e industrias. Desde el Gobierno provincial alertaron que la desregulación puede profundizar la concentración y poner en jaque a pequeños y medianos agricultores.
En el actual escenario de libre mercado, el sector yerbatero atraviesa una instancia decisiva. Desde el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones advirtieron que la desregulación reabre una discusión de fondo sobre el modelo productivo de la actividad. Un informe elaborado por la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros señaló que en la Argentina conviven dos esquemas claramente diferenciados: uno concentrado, con integración vertical en pocos actores, y otro de base más horizontal, sostenido por miles de productores, cooperativas e industrias.
Misiones encarna este segundo modelo. Durante 2025, la provincia produjo 754.413.373 kilos de hoja verde, lo que equivale al 85% del total nacional. Corrientes, en tanto, aportó el 15% restante con 135.842.716 kilos.
Ese volumen misionero es generado por más de 11 mil productores, en un entramado social y económico que históricamente distingue a la actividad yerbatera provincial. Según el relevamiento, el 75% de esos agricultores posee unidades productivas de hasta 50 hectáreas y depende de manera directa del precio de la hoja verde para sostener la producción.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, planteó que la diferencia entre ambos modelos se vuelve más evidente en un contexto de mercado desregulado. “En un esquema de libre mercado se enfrentan claramente dos modelos productivos: uno concentrado con integración vertical en pocos actores y otro más horizontal con miles de productores, cooperativas e industrias. Ese modelo misionero es el que hoy está en juego”, afirmó.
Además de liderar en producción de hoja verde, Misiones también exhibe un peso significativo en los eslabones de elaboración y comercialización. En el mercado interno concentra el 41% del volumen de yerba mate elaborada, con más de 116 millones de kilos distribuidos en 90 establecimientos. El contraste con Corrientes, de acuerdo con el informe, vuelve a aparecer en la estructura de la cadena: esa provincia registra apenas siete operadores que explican un volumen similar de producción elaborada.
La diferencia no es menor. Mientras en Misiones existe una amplia diversidad de actores involucrados en la cadena, en Corrientes la actividad aparece mucho más concentrada en pocas empresas, que explican gran parte del volumen provincial. Esa lógica, entienden desde el Gobierno misionero, es la que podría profundizarse si no existen herramientas que ordenen el mercado y amortigüen sus distorsiones.
El liderazgo misionero también se replica en las exportaciones. Durante 2025, la provincia concentró 52.380.000 kilos exportados, es decir, el 87% del total nacional, con presencia en 50 mercados internacionales. El principal destino de la yerba mate misionera fue Siria, que absorbió el 75% de los envíos, seguido por Chile, Brasil, España y Estados Unidos.
Si se considera de manera conjunta el mercado interno y el externo, Misiones reúne el 48% del volumen total comercializado, frente al 34% de Corrientes. Ese dato refuerza, según el informe, la centralidad de la provincia dentro del mapa yerbatero nacional, aunque con una particularidad: el peso de la actividad descansa en una red extensa de pequeños y medianos productores, cooperativas y establecimientos industriales.
Desde el Ministerio del Agro recordaron que en la última década se impulsaron distintas políticas públicas para fortalecer la integración de los productores a la cadena yerbatera. Entre esas acciones se promovió la creación de cooperativas con secaderos propios, con el objetivo de agregar valor a la materia prima y mejorar el poder de negociación de los agricultores en las distintas zonas productoras. Varias de esas cooperativas lograron consolidarse y desarrollar marcas propias de yerba mate elaborada, ampliando así la participación de los productores en los eslabones industriales.
En el contexto actual, la preocupación oficial pasa por sostener ese modelo y evitar procesos de concentración que puedan golpear a los sectores más vulnerables de la cadena. Maciel remarcó que cualquier mejora en la comercialización de la yerba mate elaborada debe traducirse en mejores condiciones para quienes producen la materia prima. “Una mejora en la comercialización de la yerba mate elaborada tiene que reflejarse en un mejor pago por la hoja verde. Mientras no exista un marco legal para fijar precios mínimos, necesitamos generar herramientas que eviten que las distorsiones del mercado terminen perjudicando a los productores”, sostuvo.
En esa línea, el Ministerio del Agro impulsa tres ejes de trabajo junto con otros organismos del Estado provincial. El primero apunta a avanzar en precios referenciales que permitan dar señales al mercado y proteger el ingreso del productor. El segundo busca fortalecer la participación de las marcas locales, promoviendo que el consumidor conozca quién produce la yerba mate, cuál es su historia, su cultura y el territorio de origen. El tercer eje está orientado al desarrollo de productos derivados de la yerba mate, especialmente extractos destinados a bebidas energizantes, cosméticos y gastronomía.
Sobre este último punto, la intención oficial es avanzar en protocolos estandarizados de producción que garanticen calidad y niveles de principios activos según el destino de cada producto. La apuesta, en definitiva, es ampliar la matriz de aprovechamiento de la yerba sin resignar el rol del productor primario dentro de la cadena.
Desde el Gobierno provincial insistieron en que el objetivo es garantizar que la rentabilidad del producto final se traduzca en un pago justo por la materia prima. “No queremos y no debemos permitir la producción de yerba sin agricultores, para lograrlo tenemos que evitar el avance de la concentración. Una chacra que no comercializa su producto es una PyME en riesgo”, concluyó Maciel.


