Artemis II: la nave se acerca al punto de no retorno y se prepara para una maniobra clave en su viaje a la Luna
La misión Artemis II atraviesa una etapa crítica: la nave Orion se prepara para una maniobra decisiva que definirá si abandona la órbita terrestre y emprende un viaje de casi 400.000 kilómetros hacia la Luna, marcando un hito que no ocurre desde 1972.
Tras un despegue exitoso y la resolución de un inconveniente técnico con el sistema sanitario a bordo, la misión Artemis II ingresó en una fase determinante de su desarrollo. La nave Orion ya alcanzó el punto más lejano de la órbita terrestre y ahora se encamina hacia una maniobra clave que podría llevarla rumbo a la Luna.
Actualmente, la tripulación opera el vehículo en modo manual, realizando ajustes en su trayectoria alrededor de la Tierra. Toda la atención está centrada en el próximo encendido del motor principal, una operación que definirá si la nave puede abandonar el entorno terrestre e iniciar su trayecto hacia el satélite natural.
Este paso, conocido como inyección translunar (TLI, por sus siglas en inglés), representa el momento más importante de esta etapa. Si recibe la aprobación del control de misión de la NASA, Orion encenderá su motor durante aproximadamente 5 minutos y 51 segundos, con el objetivo de alcanzar la velocidad necesaria para salir de la órbita terrestre.
De concretarse, la misión entrará en un punto de no retorno: dejará atrás una órbita desde la cual aún podría regresar rápidamente a la Tierra, para pasar a una trayectoria de casi 400.000 kilómetros hacia el entorno lunar. Este cambio implica un salto de escala y complejidad en el viaje.
Antes de esta maniobra, la misión completó un primer encendido de 43 segundos, que permitió elevar el punto más bajo de la órbita y ubicar a la nave en una posición más estable y alineada con el recorrido previsto. Durante esta fase, la tripulación fue despertada por el centro de control en la Tierra para supervisar la operación y luego retomó su descanso, mientras los equipos técnicos analizaban el estado general de los sistemas.
Hasta el momento, todas las actividades formaron parte de una secuencia inicial de verificación y ajustes destinada a confirmar que la nave está en condiciones óptimas. Sin embargo, la inyección translunar marcará la verdadera transición del vuelo.
Además de impulsar a Orion fuera de la órbita terrestre, esta maniobra colocará a la nave en una trayectoria de retorno libre, lo que le permitirá rodear la cara oculta de la Luna y regresar posteriormente hacia la Tierra.
Antes de autorizar el encendido, el equipo de gestión de la misión evaluará en detalle múltiples parámetros, entre ellos el rendimiento del motor, los sistemas de navegación, la orientación de la nave y el comportamiento general de los equipos a bordo. Esta revisión es crucial, ya que hasta antes de la TLI existe la posibilidad de un regreso rápido ante cualquier inconveniente.
En cambio, una vez ejecutada la maniobra, la misión se convertirá en un viaje de largo alcance sin retorno inmediato. Por eso, la decisión del control de misión resulta determinante: si Orion no es considerada apta, Artemis II no avanzará más allá de la órbita terrestre.
Si obtiene luz verde, la misión dará un paso histórico: será el primer vuelo tripulado en más de medio siglo en abandonar el entorno inmediato de la Tierra y poner nuevamente a astronautas en camino hacia la Luna, algo que no ocurre desde 1972.


