Copa Libertadores: Boca es un equipo que está para dar más, mientras se aferra a un Romero que lo salva acalambrado
Sergio Romero está serio. Hace apenas unos instantes, el remate de Marcos Rojo sacudió por última vez en la noche el arco en el que se realizó la definición por penales que determinaron que Boca le ganó a Racing por 4 a 1 y avanzó a las semifinales de la Copa Libertadores.
Si un marciano hubiera aterrizado en ese preciso instante en el Cilindro de Avellaneda, hubiera estado convencido de que Chiquito formaba parte del equipo derrotado y los jugadores xeneizes sólo habían hecho una pausa en sus festejos para consolarlo.
Pero no. O en realidad, sí. Porque Romero perdió. Y también ganó. Aunque suene contradictorio, eso es lo que siente. En una era en la que el fútbol está hiperprofesionalizado, mientras el Romero “arquero” internamente se sale de la vaina por haber sido otra vez la figura clave, por atajar dos penales y meter al Xeneize entre los cuatro mejores de América, el Romero “hincha” está golpeado. Porque su corazón está pintado de celeste y blanco desde que tiene uso de razón. Y lo dijo siempre, sin miedo de que alguien lo critique. Incluso después de otra noche de gloria.
“Me voy con dolor y tristeza. Que la gente me putee no me gusta. Todos saben que soy hincha de este club, pero hoy me debo a Boca y tengo que hacer bien las cosas para que a Boca le vaya bien”, soltó Chiquito ante las cámaras de Fox Sports. Y amplió: “Para eso vine a este club: para demostrarle a todo el mundo que soy un arquero que está vigente y trato día a día de hacer lo mejor para Boca”.
Romero siempre estuvo ligado a Racing, el club que lo formó y le permitió debutar en primera división. De hecho, después de incorporarse a Boca hizo una importante donación a la Academia: el piso de caucho para el gimnasio, seis bicicletas fijas, pelotas, rodillos masajeadores, dos racks, cajones de salto y aproximadamente 300 kilos en discos para que todo sea utilizado por las Inferiores. Y hubo más. Porque en mayo de 2018 les llevó juguetes a los chicos de la pensión. y desde que emigró en 2007 se mantuvo en contacto con la institución, con una enorme predisposición para ayudar.
La historia de ese desencuentro data de hace poco más de un año. Finalizado su vínculo con el Venezia italiano, Romero regresó a la Argentina en julio de 2022. Mientras aguardaba una propuesta laboral, fue a entrenarse al Predio Tita Mattiussi para no perder la forma. En ese mismo lugar, la cancha principal se llama “Sergio Romero”, en su honor. Incluso, el 3 de agosto ofreció una charla para los arqueros de las infantiles de Racing, que disfrutaron todos.
Por ese entonces, nadie del club de Avellaneda evaluó la posibilidad de contratarlo. Los motivos eran válidos: con Gabriel Arias y Gastón Gómez, la valla albiceleste estaba muy bien cubierta. A los pocos días llegó el llamado de Juan Román Riquelme y el acuerdo en tiempo récord. En su presentación, el hombre que más veces defendió la valla del seleccionado argentino dijo: “Boca es el club más grande de la Argentina”. Esa es la daga que acusan haber recibido los hinchas de la Academia.
Presionado por el contexto, el presidente de Racing, Víctor Blanco, lo cruzó en los medios: “No voy a llamar a Romero, el club y yo tenemos la conciencia tranquila, hicimos lo que teníamos que hacer. Por un tiempo largo tendrá las puertas cerradas del club”.
A los 36 años, Chiquito se reinventó. Se tomó el tiempo adecuado para ponerse en óptimas condiciones físicas y cuando realmente se sintió al 100%, agarró el arco de Boca y no lo soltó más. Al punto que después de promediar 11 partidos por temporada del Mundial Brasil 2014 hasta enero de 2023, este año ya dijo presente en 34 encuentros.
Pero hay un tema más. Porque si en Boca la objeción más grande ante su llegada estaba vinculada con su estado físico, también era un tema importante validar un ítem en el que el arquero saliente, Agustín Rossi, se destacó mucho: los penales.
Y entonces, Romero también completó con un sobresaliente gigante esa materia en su boletín de calificaciones. Desde que llegó a Boca su efectividad es asombrosa: entre acciones de partido y definiciones, a Chiquito le patearon 14 penales. De ellos atajó ¡ocho!, es decir la mitad más uno. Fueron ante Central Córdoba, Banfield, Deportivo Pereira, Independiente, los dos contra Nacional y los dos frente a Racing.
Por el contrario, antes de Boca solo había atajado 15 penales de los 87 que le habían rematado en toda su carrera (Alkmaar, la selección sub 20 y la mayor, Sampdoria, Manchester United y Venezia), divididos en 41 en tiempo regular y otros 46 en definiciones), lo que promedia 0,17 de efectividad. Hubo cuatro remates desviados y los otros 68 fueron gol.
Los sentimientos estuvieron encontrados desde un primer instante. Porque, como reconoció, jamás imaginó la silbatina recibida en lo que él considera su casa. Por eso ese sabor agridulce después de meter a Boca en las semifinales de la Libertadores: “No es raro que no haya festejado al final, porque soy hincha de este club y amo a este club. Esa es mi realidad. Hoy me tocó estar en la vereda de enfrente, y hacer las cosas bien por Boca. Me tocó atajar y mantener mi arco en cero. Por un lado, me voy contento y por el otro, triste”.
Y en relación a una posible lesión cuando se zambulló hacia su derecha para desviarle el remate a Leonardo Sigali, fue contundente: “No tengo nada. Pasa que terminé todo acalambrado. Jugué desde los 20 minutos del segundo tiempo todo acalambrado. Son muchas sensaciones que pasan por la cabeza y por el cuerpo. Por suerte pude terminar el partido”.
Boca es consciente de que debe seguir ajustando clavijas para seguir avanzando lo máximo posible en la Libertadores. Y si bien sería muy saludable para el club que ante Palmeiras vuelva a ganar durante los 90 minutos de un partido de los mano a mano de la Libertadores luego de tres años y 11 partidos (10 empates y una derrota), contar con un as de espadas en el arco para cualquier desempate por penales es algo que le da mucha serenidad. Que lo disfruta y por momentos no puede creerlo, como si Chiquito fuera un marciano.
Copa Libertadores: Boca es un equipo que está para dar más, mientras se aferra a un Romero que lo salva acalambrado
Como ante Nacional, superó la serie contra Racing tras dos empates: 0-0 en Avellaneda; el arquero volvió a ser decisivo en los penales
31 de agosto de 202301:04
LA NACION
Sergio Romero, el arquero surgido en Racing, fue el héroe de Boca para eliminar a la Academia y aterrizar en las semifinales de la Copa Libertadores para enfrentar a Palmeiras, bicampeón entre 2020 y 2021. No quiso festejar “Chiquito” Romero, en consideración del club que es hincha y dijo “amar” tras el partido. Atajó los remates de Piovi (primer penal que falló de los 11 ejecutados) y Sigali. Los ejecutantes de Boca (Zeballos, Janson, Cavani y Rojo) acertaron, no le dieron chances a Gabriel Arias, para romper una llave de 180 minutos sin goles, que en el balance global mostró a Boca un peldaño arriba por la superioridad en la Bombonera.
Racing arrancó mejor anoche, pero se fue quedando sin combustible. Y “Chiquito” Romero lo hizo otra vez, como ante Nacional en octavos de final -también contuvo dos disparos-, aunque él se restó méritos sobre su intuición para adivinar los disparos: “Desde los 12 pasos es suerte y cayó de nuestro lado. Lo mío es solo suerte”. De ser así, el viento de cola de la fortuna ya lo llevó a atajar ocho de los 13 penales desde que está en Boca. Y eso que reconoció que desde los 20 minutos del segundo tiempo jugó “acalambrado”.
En los play-offs, Boca empató los cuatro partidos. Es un equipo que está para dar más, mientras tanto, se agarra a un Romero salvador, hasta cuando está acalambrado.
Romero ataja el penal de Sigali y acerca a Boca a las semifinalesLA NACION/Mauro Alfieri.
Una serie en la que la condición de local se hizo notar en las posturas de cada equipo. Así como Boca impuso condiciones de arranque en la Bombonera, fue Racing el que tomó la iniciativa en el Cilindro. Cambiaron los papeles de un partido a otro, acordes con las exigencias de los hinchas. Si hay una multitud alentando y empujando, el protagonismo no es una posibilidad, sino una obligación, un compromiso.
Sin el lesionado Barco de arranque, reemplazado por un delantero (Merentiel) más para acompañar a Cavani, Boca no sumó más profundidad y sí resignó control y manejo en el mediocampo. En este sector, Racing lo superó, bien apuntalado por Moreno, un volante central muy laborioso, siempre con el partido en la cabeza. Fue titular Juanfer Quintero, que recostado sobre la derecha ventilaba los ataques con los cambios de frente y asistencias cruzadas de zurda. La Academia utilizaba el ancho del campo para abrir al rival y luego atacar el área con decisión.
El compacto de Racing 0 (1) - Boca 0 (4)
La velocidad de Racing era con un cambio más que la utilizada por Boca, que no encontraba a Medina y a Equi Fernández para oxigenar un poco el circuito. A los dos minutos, una definición de Maxi Romero, bien asistido por el juvenil Ojeda, dio en un poste; el árbitro sancionó off-side, pero de haber sido gol lo habría convalidado el VAR porque el centro-delantero estaba habilitado. Romero es un atacante sacrificado, pero no le sale fácil el gol; poco después, un cabezazo se le fue desviado.
La tensión se notaba en el ambiente; algún encontronazo entre Rojo y Nardoni, otro entre Advíncula y Rojas. Pero sin grandes excesos durante la primera etapa. Racing hacía el mayor desgaste, asumía el peso del partido. Chiquito Romero apareció para tapar una entrada de Moreno, tras un pase de Quintero.
Remata Cavani durante el partido; el uruguayo no aprovechó una ocasión en los 90 minutos y convirtió su remate en la definición por penalesAnibal Greco.
Almirón se inquietaba y vociferaba, casi que se metía dentro de la cancha para ordenar y despabilar a su equipo. Cavani empezó a retroceder para ofrecerse como nexo. Fabra amenazó con un par de proyecciones y Advíncula empujó por el otro andarivel. Igual, el partido le costaba a Boca, tanto como a Racing traducir su superioridad en situaciones claras de gol. Estuvo cerca del 1-0 cuando Quintero pisó el área por sorpresa y sacó un bombazo de zurda que pasó cerca del vértice entre el poste y el travesaño. Chiquito Romero no tenía nada que hacer.
Había intensidad, se respiraba el clima de partido trascendente, con todo lo que eso muchas veces conspira contra la precisión y la correcta toma de decisiones. A Arias solo le llegaban pelotas sin peligro –muy baja participación de Merentiel- y Romero sufría un poco más, aunque sin alguna atajada salvadora. Se fue el primer tiempo y la historia seguía tan abierta e incierta como cuando se puso en marcha en la Bombonera.
Rojo convierte el penal que sella la clasificación de Boca a las semifinalesLA NACION/Mauro Alfieri.
Entrenador siempre intervencionista para modificar esquemas y alineaciones, Almirón metió mano en el descanso. Puso a Weigandt (por Valentini) para armar una línea de cuatro, con el retroceso de Fabra, y Janson por Merentiel, para cubrir la franja izquierda del ataque, con Medina más suelto, casi de media-punta, unos metros por detrás de Cavani.
Los ánimos se caldearon. Cavani y Rojas fueron amonestados tras ponerse cara a cara en un foul del uruguayo a Gómez. Al Cilindro se le cortó la respiración cuando Cavani, tras un pase de cabeza de Advíncula, quedó mano a mano con Arias, ganador del duelo. Con el uruguayo de N° 9 definido, daba la sensación de que Racing no interpretó rápidamente el reacomodamiento rival.
Juanfer Quintero remata ante la marca de Fabra; el refuerzo de la Academia estuvo cerca de marcar con un tiro de media distancia en los 90 minutos y fue el único que anotó en los penalesLA NACION/Anibal Greco
Un golpe para Racing fue la salida por lesión a los 16 minutos de Moreno, su termómetro en el círculo central. Lo reemplazó el juvenil Baltasar Rodríguez, con lo cual, Nardoni se ubicó en el eje. Racing perdió fluidez en el juego, se le dificultó armar ataques. Boca tuvo más presencia, le funcionó mejor la presión.
A Racing le faltaba aire fresco y mandó a la cancha a Hauche y Almendra, que sacó un remate que se fue por encima del travesaño. El partido estaba en tablas, ninguno de los dos tenía resto para desequilibrar. Racing, con más voluntad que ideas; Boca, poco dispuesto a arriesgar, midiendo cada paso. Por las dudas, Campuzano entró para tapar a Almendra. Los penales llegaron por decantación, como una lógica consecuencia. El 0-0 no mentía. La verdad definitiva estaba -otra vez- en las manos de Romero.
Matchday Live
4-3-3 |
Racing Club | 0 | - | 0 | Boca Juniors | 5-3-2 |
| ET 0-0 Pens. 1-4 | ||||||
|
CONMEBOL Libertadoresmiércoles 30 agosto 2023 |
||||||
Estadio
Presidente Perón (Cilindro de Avellaneda)
Espectadores
41.597
Árbitro
Andrés Matonte
|
|
|
10-EdinsonCavani1-SergioRomero30-LeonardoSigali11-JonathanGómez6-MarcosRojo17-LuisAdvíncula21-GabrielArias8-GuillermoFernández8-JuanQuintero18-FrankFabra33-GonzaloPiovi4-NicolásFigal15-MaximilianoRomero3-GabrielRojas16-MiguelMerentiel36-CristianMedina29-AníbalMoreno21-IgnacioFernández5-JuanNardoni16-GastónMartirena15-NicolásValentini26-AgustinOjeda
| Suplentes | |
|---|---|
|
|
|



:quality(70)/s3.amazonaws.com/arc-authors/lanacionar/2771760.png)