Ya son cuatro los detenidos por el millonario robo a un secadero

15/08/2021
Ya son cuatro los detenidos por el millonario robo a un secadero

El cotejo de las cámaras de seguridad de la zona y el aporte de uno de los presuntos implicados derivó en un importante avance en la investigación del robo de 3.000.000 de pesos en perjuicio del establecimiento San Miguel SA, propiedad de la familia Urrutia, en Oberá.

En la madrugada de la víspera, personal de la Unidad Regional II procedió a la detención de dos sospechosos de integrar la banda que perpetró el atraco en la madrugada del pasado 7 de agosto.

En esa línea, fuentes de la pesquisa mencionaron las mismas personas estarían vinculados a otros hechos registrados en diferentes puntos de la provincia, como Campo Grande, Salto Encantado, Cerro Azul y Roca.

Los detenidos fueron identificados como Mario Alberto B. (39), con domicilio en Garupá, y Clemente O. (49), residente en Candelaria.

Ambos fueron capturados en la madrugada de ayer en la intersección de la ruta nacional 14 y avenida Pincen a bordo de un Renault Sandero Stepway, tras ser identificados por una patrulla que hacía tareas de prevención en la zona y dio con el rodado estacionado en una zona oscura.

Al cotejar los documentos personales y del coche con la base de datos de la Policía comprobaron que tanto los ocupantes como el vehículo estaban implicados en el robo a una fábrica de Salto Encantado, el 27 de julio pasado.

Luego personal de la División Investigaciones de la UR II determinó que en la madrugada del 7 de agosto el mismo Renault transitó por inmediaciones al establecimiento San Miguel, en Villa Svea, el primer indicio que vinculó a los detenidos con el millonario atraco.

Banda foránea

En primera instancia los pesquisas analizaron las grabaciones de las cámaras de seguridad ubicadas en los accesos a la ciudad, como también las que están situadas en la zona del hospital Samic, cercano al secadero de Urrutia.

De esta forma ubicaron al citado rodado en la franja horaria en que ocurrió el robo de los 3.000.000 de pesos.

Además de constatar los movimientos del vehículo, también obtuvieron un testimonio que ubicaría a los detenidos como parte de una banda foránea que dio varios golpes en diferentes localidades de la provincia. Fue uno de los sospechosos quien brindó importantes detalles.

“Trabajan con informantes locales que hacen el trabajo de campo, dan el golpe y regresan a sus lugares de residencia. Ya están detenidos dos y, por las pistas que hay, faltan otros cuatro”, precisó un vocero.

Sobre la situación de los dos empleados de Urrutia que permanecen detenidos desde el lunes pasado, la misma fuente argumentó que serían “entregadores”, quienes suministraron la información necesaria para dar el golpe.

Por ello, según fuentes de la propia investigación, los cuatro detenidos que hay hasta el momento habrían tenido participación en el hecho.

El expediente por robo al establecimiento San Miguel está a cargo del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, a cargo por subrogación del juez Civil y Comercial Uno, Ricardo Alfredo Cassoni.

En la víspera, el rodado fue requisado y en su interior se hallaron cerca de 20.000 pesos, además de una maza, pinzas y precintos, entre otras herramientas.

“Pata” local
Desde un primer momento, para los investigadores la posibilidad de la banda foránea fue posible gracias a la participación de uno o más entregadores locales que aportaron el dato certero de la existencia del dinero en las dos cajas fuertes ubicadas en la oficina de la empresa asaltada. Sería la “pata” local de la organización delictiva.

Asimismo, los pesquisas están convencidos de que por lo menos uno de los autores materiales del hecho sería habitué del lugar, ya que en los registros de las cámaras de seguridad se observa que ninguno de los seis perros guardianes del predio se sobresaltaron ante la presencia de los extraños, lo que indicaría un conocimiento previo.

El encargado del predio reside a pocos metros de donde ocurrió el hecho, aunque no escuchó ruidos. De todas formas, hasta el momento no se hallaron indicios para implicarlo.

Estimativamente el robo se registró entre las 3.30 y las 6.30 del pasado 7 de agosto, ya que hasta alrededor de las 3 los dueños compartieron un asado con amigos en el predio.

Los primeros empleados llegaron a las 6.30, lo que reduce el margen de acción de los ladrones a poco más de tres horas.

Para descartar todas las posibilidades, todos los concurrentes al asado prestaron declaración ante los investigadores policiales y detallaron sus movimientos posteriores tras abandonar el establecimiento.

 

El indicio de los perros

El robo en el secadero fue concretado forzando la puerta de acceso a la oficina de administración, lo que les dio acceso a los asaltantes a las dos cajas fuertes situadas en el predio.

Luego de forzar la más pequeña empotrada en la pared y que contenía medio millón de pesos, llevaron hacia afuera una segunda caja fuerte de gran tamaño, indicio que hace presumir que habrían participado por lo menos tres ladrones.

Ya en el exterior, utilizando martillos y elementos punzantes -según se desprende de las marcas halladas- lograron abrir la caja fuerte y sustrajeron los 2.500.000 de pesos que había en su interior.

La denuncia fue radicada ante la Seccional Tercera por Alberto Urrutia (73), quien precisó que alrededor de las 7 constaron que personas desconocidas irrumpieron en las oficinas de la empresa.

El trabajo de campo de la División Investigaciones, que incluyó declaraciones testimoniales y el análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad del lugar, halló indicios para sospechar de personal que trabaja en el mismo establecimiento.

Entre las cuestiones que avalan dicha hipótesis se destaca que los autores del hecho se dirigieron directamente hacia los sectores donde se ubicaban las cajas fuertes con el dinero dispuesto para abonar los sueldos del personal.

Otro dato que no pasó desapercibido para los investigadores fue que en los registros fílmicos se observa que los seis perros que residen en el predio deambulaban por el lugar sin sobresaltarse por la presencia de extraños -que usaban pasamontañas-, lo que probaría que conocen a uno o varios de los delincuentes.

 

En cifras
$3.000.000

El robo al establecimiento San Miguel SA en Oberá se registró el 7 de agosto y los delincuentes se robaron un cofre con tres millones de pesos.

 

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