La ONU advierte que El Niño se está intensificando y entrará en su etapa de mayor aceleración entre agosto y octubre

31/07/2026
La ONU advierte que El Niño se está intensificando y entrará en su etapa de mayor aceleración entre agosto y octubre

La Organización Meteorológica Mundial prevé un rápido fortalecimiento del fenómeno en el Pacífico oeste con secuelas globales hasta marzo de 2027. Frente al aumento en la frecuencia de tormentas e inundaciones, la provincia de Misiones y la región del Litoral activaron planes de contingencia para mitigar los impactos en la población.

Los analistas del clima ratificaron que el fenómeno de El Niño pasó de una estimación probabilística a una certeza operativa. La combinación de la dinámica marina con el calentamiento global configura un cuadro inédito, en el cual las temperaturas récord del océano potencian el riesgo de eventos extremos sobre la región de las Misiones y diversos lugares del planeta. 

El Niño es un fenómeno climático que surge de la interacción entre el viento y el océano, puntualmente de los vientos alisios que circulan en las zonas tropicales cercanas al Ecuador. Normalmente, esos vientos corren de este a oeste, pero en determinados períodos se debilitan a través de fluctuaciones impredecibles y aleatorias que duran alrededor de un mes.

El agua arraasa la ribera en El Soberbio, julio de 2026

Cada una de esas fluctuaciones calienta progresivamente el océano por debajo de la superficie —en especial en una franja a la altura del Ecuador— y ese calor se va acumulando hasta ascender a la atmósfera, dando origen al fenómeno. El Niño y La Niña son las fases opuestas de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), uno de los principales motores de la variabilidad climática interanual, con episodios que suelen repetirse cada dos a siete años y una duración de entre nueve y doce meses.

Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los síntomas de este nuevo episodio ya son evidentes en todo el mundo. El organismo de las Naciones Unidas informó que, tal como se pronosticaba hace unos meses, El Niño se está intensificando con rapidez en el Pacífico oeste y que se espera que esa trayectoria continúe durante el período de agosto a octubre.

Los impactos, según estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), serán globales y durarán desde el final del invierno hasta marzo de 2027. Para Celeste Saulo, secretaria general de la OMM y exdirectora del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el episodio actual no tiene comparación, ya que al fenómeno se suman los efectos del cambio climático. «El desarrollo de este El Niño, en un contexto de calor oceánico sin precedentes y temperaturas en aumento, brinda a gobiernos y comunidades una ventana de oportunidad para anticipar riesgos y actuar antes de que se manifiesten los impactos», afirmó.

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Los impactos globales y en la Argentina

Los efectos de cada episodio de El Niño dependen de su intensidad, duración, la época del año en que se desarrolla y su interacción con otros modos de variabilidad climática, como el Dipolo del Océano Índico. La Actualización Climática Estacional Global prevé para este año una probabilidad muy alta de temperaturas superiores al promedio en la mayor parte de las áreas continentales, con señales más intensas en África, el sur de Europa, la península Arábiga, el subcontinente indio, el este de Asia, América Central, el Caribe, el sur de África, gran parte de Sudamérica y Nueva Zelanda.

En la Argentina, los efectos varían según la región: en el Litoral, la Cuenca del Plata y gran parte del centro del país aumentan las probabilidades de lluvias y se eleva el riesgo de crecidas e inundaciones, mientras que en Cuyo podría disminuir la sequía prolongada de más de 15 años, aunque esto dependerá de la intensidad que alcance el fenómeno durante el invierno.

Durante el Ciclo de Conferencias 2026 organizado por Misiones Online en el Hotel Julio César de Posadas, el director provincial del Manejo del Fuego, Luis Alberto Chemes, aseguró que Misiones se encuentra mejor organizada y equipada para enfrentar el fenómeno de El Niño. El funcionario participó de la jornada para nutrirse de los diagnósticos presentados por especialistas de la Organización Meteorológica Mundial, el CONICET, el INTA y el SMN, y remarcó que la incorporación de tecnología junto al trabajo articulado entre organismos permitieron construir un escenario predecible.

Chemes detalló que los informes científicos expuestos en el encuentro advierten sobre un 81% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad severa entre septiembre y noviembre, con efectos que podrían extenderse durante el verano. Ante este panorama, el Comité de Crisis provincial ya activó los protocolos de prevención junto a los municipios y a Defensa Civil. La planificación busca acelerar la asistencia y la evacuación de familias, con especial atención en las localidades ribereñas del río Uruguay, donde las precipitaciones en Brasil y la maniobra de las represas aguas arriba empezaron a elevar el caudal.

Las proyecciones oficiales señalan que las mayores complicaciones se darán en la producción y en la infraestructura vial. Chemes advirtió que el exceso de agua provocará anegamientos de terrenos, el deterioro de caminos para el transporte de cargas y la aparición de hongos en diversos cultivos. Asimismo, indicó que las tormentas fuertes y el granizo representan una amenaza directa para producciones sensibles como el tabaco, por lo que el Estado provincial centrará sus esfuerzos en resguardar a las comunidades afectadas y mitigar las pérdidas económicas.

 

Un fenómeno potenciado por el cambio climático

Cabe mencionar que El Niño no es equivalente al cambio climático y sus orígenes son independientes, aunque en el contexto actual ambos procesos se combinan. Pedro Di Nezio, meteorólogo especializado en el fenómeno y actual director del SMN, explicó el mecanismo físico: las fluctuaciones de los vientos alisios calientan el océano, y ese calor acumulado termina generando un efecto de bucle en el que el propio calor debilita aún más los vientos, que a su vez calientan todavía más el agua y la atmósfera.

Con el aumento de la temperatura global —vinculado al incremento de la concentración de dióxido de carbono (CO?) y otros gases de efecto invernadero—, la atmósfera puede contener más humedad y energía. En la Argentina, esto se traduce en mayor probabilidad de tormentas, vientos y riesgo de inundaciones.

En ese sentido, el secretario general de la ONU, António Guterres, fue contundente: sostuvo que El Niño ya se encuentra en pleno desarrollo y que se suma a un planeta que atraviesa olas de calor extremas, incendios forestales y mares con temperaturas récord, por lo que llamó a frenar la expansión de los combustibles fósiles.

El Gobierno argentino inició su estrategia de prevención en mayo pasado a través del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. Este programa de trabajo interjurisdiccional busca la atención de tormentas extremas y cuenta con la conducción de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo que funciona bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación.

En ese marco, el gobernador Hugo Passalacqua recibió a las autoridades de la AFE y de la Administración de Parques Nacionales en la Sala de Situación de Casa de Gobierno. La reunión sirvió como antesala de la Tercera Mesa de Coordinación Federal para la Preparación y Mitigación ante el fenómeno El Niño y el riesgo de incendios forestales. Durante el encuentro, el mandatario ratificó el compromiso de Misiones, puso a disposición a todo el Gabinete provincial y remarcó que la articulación entre Nación, provincias y municipios resulta clave para anticipar escenarios climáticos severos

 

El Clima en El Soberbio