La flamante Tecnicatura Superior en Meteorología del Instituto de Estudios Superiores (IMES) surgió para cubrir una demanda histórica en la provincia

10/08/2026
La flamante Tecnicatura Superior en Meteorología del Instituto de Estudios Superiores (IMES) surgió para cubrir una demanda histórica en la provincia

La Tecnicatura Superior en Meteorología del Instituto de Estudios Superiores (IMES) surgió para cubrir una demanda histórica en la provincia y formar especialistas capaces de interpretar la atmósfera, elaborar diagnósticos y comunicar fenómenos climáticos con criterios científicos. Actualmente, unos 15 estudiantes continúan la carrera, que combina ciencias básicas, meteorología aplicada y comunicación.

La provincia de Misiones cuenta con una nueva instancia de formación profesional destinada a cubrir una de las principales necesidades frente al escenario climático actual: la disponibilidad de especialistas en meteorología. La Tecnicatura Superior en Meteorología del Instituto Misionero de Estudios Superiores (IMES) nació ante la escasez de profesionales formados específicamente en esta disciplina, tanto en el ámbito provincial como nacional.

Leonardo Rivero, técnico en Meteorología Sinóptica y coordinador pedagógico de la carrera, explicó que la iniciativa surgió en 2022 a partir de la necesidad de contar con recursos humanos preparados para analizar los fenómenos atmosféricos y acompañar los sistemas de monitoreo y prevención. “Esta propuesta surgió dada la escasez de profesionales en el ámbito de la meteorología a nivel nacional. En Misiones no hay profesionales de la meteorología y a nivel nacional también es un recurso escaso”, señaló.

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El especialista indicó que inicialmente se evaluó la posibilidad de implementar una formación orientada a observadores meteorológicos, pero ese perfil no respondía a la necesidad de la provincia. “Primero se hizo un curso de observador, que dura menos de un año y está más enfocado en trabajar con datos, pero no tenía una formación mayor sobre los fenómenos meteorológicos”, explicó.

A partir de esa evaluación se decidió avanzar con una tecnicatura superior, tomando como referencia las propuestas universitarias existentes en el país. “El modelo del plan de estudio se tomó de las tecnicaturas que están en la Universidad Nacional de La Plata y en la Universidad Nacional de Villa Mercedes, para tener una coherencia a nivel nacional sobre cómo se forman los meteorólogos”, detalló Rivero.

La carrera tiene como objetivo formar técnicos capaces de comprender el funcionamiento de la atmósfera, analizar variables meteorológicas y generar información útil para la elaboración de pronósticos y diagnósticos climáticos. “El especialista que se recibe va a tener mucho conocimiento de cómo se comporta la atmósfera, cómo los valores atmosféricos se comportan en toda la atmósfera y va a poder explicar el pronóstico, pero también trabajar y producir elementos para el diagnóstico”, sostuvo.

La primera cohorte comenzó en 2025 con una gran cantidad de inscriptos. Cerca de 80 personas se anotaron inicialmente, aunque con el avance de la cursada varios estudiantes abandonaron al encontrarse con la exigencia científica de la propuesta académica. “Muchos pensaban que estudiar meteorología era solamente hablar sobre el pronóstico del tiempo, pero no. Es una carrera que tiene muchas bases científicas. El primer año es muy de ciencias básicas, con mucha matemática y física, porque los fenómenos de la atmósfera se estudian a través de esas dos ciencias”, explicó.

Actualmente, entre 15 y 17 estudiantes continúan firmes con la carrera y ya transitan el segundo año de formación. En esta etapa incorporan materias específicas como dinámica de la atmósfera, análisis matemático, física, agrometeorología, termodinámica de la atmósfera y climatología.

Rivero destacó que la formación busca que los futuros profesionales puedan desempeñarse en distintos ámbitos vinculados al análisis climático, la prevención y la generación de información meteorológica. “En la provincia meteorólogos recibidos prácticamente no hay. Después hay otros profesionales que trabajan con meteorología, pero no fueron formados específicamente en ello”, explicó.

En ese sentido, remarcó que la incorporación de especialistas permitirá fortalecer áreas como los sistemas de alerta temprana, organismos vinculados al ambiente, investigación, producción agropecuaria y comunicación meteorológica.

La carrera también incorpora una dimensión vinculada a la comunicación, un aspecto que Rivero consideró fundamental en un contexto donde las redes sociales multiplicaron la difusión de información climática. “Los profesionales que salgan de acá van a tener criterio al momento de comunicar. Eso es muy importante porque no necesariamente tiene que ser un meteorólogo el que dé el pronóstico, pero sí la persona que lo comunique tiene que tener ciertos criterios para no generar miedo”, afirmó.

Según explicó, durante la formación los estudiantes tienen materias vinculadas a la comunicación y la relación entre meteorología y sociedad, con el objetivo de que puedan transmitir fenómenos complejos de manera clara y responsable.

El Niño y la ciclogénesis que afectaría a Misiones y el sur de Brasil

En los últimos meses, el fenómeno de El Niño volvió a ocupar un lugar central en los análisis climáticos por la posibilidad de que genere un incremento de precipitaciones en la región. Rivero explicó que se trata de una alteración vinculada al calentamiento del océano Pacífico que modifica los patrones atmosféricos habituales.

El especialista explicó que este fenómeno no tiene una periodicidad fija y puede presentarse con distintas intensidades. Su comportamiento es monitoreado mediante índices científicos registrados desde mediados del siglo XX.

Inundaciones en Misiones y Brasil.

Además, recordó que el fenómeno tiene una fase opuesta denominada La Niña, asociada al enfriamiento del Pacífico y vinculada en la región a una mayor probabilidad de sequías.

En este contexto, Rivero explicó que los modelos actuales anticipan valores elevados de El Niño, con posibles similitudes con eventos registrados en 1983 y 1997, años en los que se produjeron importantes precipitaciones e inundaciones en el sur de Brasil y la Mesopotamia argentina.

Respecto al ciclón que se prevé para la zona sur de Brasil y Misiones, aclaró que el término puede generar preocupación, aunque no siempre implica un fenómeno extremo. “Un ciclón es una baja presión. Dentro de una baja presión se genera inestabilidad del aire, el aire empieza a ascender y ahí aparecen fenómenos como tormentas, vientos fuertes y formación de nubes”, explicó.

El técnico señaló que estos sistemas también reciben el nombre de ciclogénesis y corresponden a fenómenos de mesoescala, porque pueden abarcar extensas regiones. “Cuando se forma una baja presión genera toda una zona de inestabilidad. Puede afectar al sur de Brasil, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires”, detalló.

Finalmente, remarcó la importancia de contar con profesionales capacitados para interpretar estos escenarios y comunicar sus alcances reales. “El objetivo es que la información llegue correctamente, sin minimizar los riesgos, pero tampoco generando miedo innecesario”, concluyó.

 

 

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